lunes, 7 de junio de 2010

De tu mano cada mañana al cole, por Pepa

Hace tiempo que vengo pensando en escribir algo y hoy me decido a hacerlo.
Como alumna, soy del grupo de las enamoradas de su cole, que por cierto es Luis Vives de Zaragoza, he de decirlo con mucho orgullo. Recuerdo las tristes tardes de los viernes con un panorama de dos días sin clase o el tristísimo día de fin de curso cada verano. Yo era la única niña que lloraba porque no habría clase por muchos días. Lo recuerdo con total claridad, incluso me emociono un poco al hacerlo. Era algo rarita ¿verdad? Lo que ocurría es que era muy feliz en el cole con mis compañeras y compañeros, con doña Angelines, mi maestra de piel muy blanca, canas y voz dulce de primero, doña Gloria tan alta y tan de negro porque murió su marido ese año, en segundo, el tremendo trasero de doña Pablita de tercero a la que siempre le acompañaba una regla muy dura, de madera, los guateques de cuarto con aquella maestra que no recuerdo el nombre pero si que era monja y no vestía como yo pensaba que vestían todas las monjas. Así puedo seguir hasta octavo. Hace poco nos vimos los compañeros de clase, al celebrar nuestro 40 cumpleaños. Toda la cena hablando de las maestras y los maestros, de los niños y niñas que allí crecimos y ahora nos veíamos de nuevo..... Por mi trabajo, sin ser maestra, entro con frecuencia a los coles y siempre siempre que me llega ese olor tan particular que tienen los colegios mi estómago brinca.
En el colegio me mandaban cuidar de las clases de los pequeños, cuando ya era más mayor. Me encantaba. Mis maestras me animaban a que siguiera sus pasos. No lo hice.
No soy maestra pero trabajo en los colegios, llevo propuestas educativas, en relación al arte. Estoy en contacto continuo con niños, adolescentes o adultos estudiantes, maestras y maestros y tengo que decir que soy muy feliz haciendo este trabajo.
Veo ese inmenso esfuerzo que profesionales con mayor o menor acierto realizan cada día en sus aulas, a grandes personas convertidas en admirables profesionales, a algunos otros que no mencionaré. Pensando en estos últimos me viene a la cabeza este refrán: "En todos sitos cuecen habas....."
Además soy madre y con mi hija revivo la emoción que ella siente al descubrir y sentirse parte de ese mundo que es el colegio.

Gracias a todas mis maestras y maestros, a mis compañeras y compañeros de clase porque los recuerdos más felices de mi infancia están allí, en mi cole.
Gracias a todas y todos lo participantes de mis actividades porque los momentos más hermosos de mi vida profesional están allí en vuestros coles.
Gracias Candela por ser como eres y llevarme de tu mano cada mañana a tu cole.

3 comentarios:

Gabrielle Bonheur dijo...

¡Qué bonito!
Haha tampoco eres tan rarita, se acerca el verano y yo también lloro :) me ha hecho gracia pensar que a alguien más le pasa o le ha pasado.

cantarita dijo...

me alegra que te guste, me encanta compartirlo.

Anónimo dijo...

Y cuando quitabas la mano y te ganabas ración doble de regla de madera? Y cuando nos hacían ir a limpiar los borradores de tiza? Y que grandes las sesiones de correr en el canal, donde por cierto llegaba el último, o casi. Ah, que recuerdos. Con los bocatas de tulicrem... Muchos besos, Pepa. Muakkkss Fran.